lunes, 24 de noviembre de 2008

Pesebres

A medida que pasan los años, la gente se olvida que es lo que realmente se festeja los 25 de diciembre, algunos destacan un “espíritu navideño”, otros ven una buena oportunidad para hacer lindos regalos, muchos aprovechan para reunirse con familiares que no ven hace tiempo y un sinfín de actividades que surgen en esta importante fecha, pero el origen real es la conmemoración y festejo del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.

En un principio el pesebre sólo constaba del Niño, hacia el siglo IV se incluyó el burro y el buey y posteriormente a San José y a la Virgen María.

El primer pesebre viviente fue creado por San Francisco de Asís en 1223, lo llevó a cabo conmovido por el fervor que viera en Jerusalén para los festejos del 25 de diciembre.

Sin duda, es arraigada tradición todos los 8 de diciembre comenzar a armar el pesebre para representar la Natividad. En los hogares e iglesias se ven pesebres grandes, chicos, coloridos, hechos con elementos naturales, con figuras artesanales, industriales, de plástico, madera, arcilla, etc.

En el Norte Argentino generalmente se hace el paisaje inspirado en la montaña y como suelo se utiliza lona de arpillera, pasto seco o barba e’ queñoa (llamada también barba e’ chivo), en algunos lugares se enharina la maqueta representando nieve (hecho que en nada se parece a la realidad argentina puesto que en nuestro Noroeste, en diciembre, la temperatura supera los 35 º C.), luego se agregan figuras de pastores, animales de corral, árboles, la Virgen, San José, el buey, el burro, ovejas y recién en vísperas de Nochebuena se incluye al Niño.

El día anterior a la Epifanía se incorporan los Reyes Magos (5 de enero a la noche).

En Humahuaca suelen realizarse hermosos nacimientos. El pesebre está adornado con vaquitas, corderitos, gallinas y trigales diminutos, colocándose al Niño Dios en un sitio prominente.

En su homenaje suelen bailarse las "adoraciones", al son de la quena, el charango, el requeque y el bombo. Los niños, cantando villancicos, danzan el huachitorito, el borrachito, la escalera, el tucu-tucu y la adoración de las cintas; en esta última los chicos tomados de las cintas que cuelgan de un palo vertical, van trenzando figuras multicolores al tiempo que adoran.

Con la llegada de la Navidad y los pesebres se suman otras tradiciones, como el dejar los zapatos al pie de la cama o en la ventana para esperar los ansiados regalos.

En la ciudad es más común pedir regalos al Niño Dios con una carta que se dejará al pie del pesebre o del árbol navideño, en cambio en el campo las esperanzas están centradas en los Reyes Magos, muchas veces poniendo un balde con agua y un poco de pasto para que los camellos aprovechen la estada y se alimenten.
Norma Iris M. de Montenegro